Anochecer.

domingo, 20 de octubre de 2013

''Se quedaron solos. El uno frente al otro, sujetos en un abrazo con el que acabarían sus vidas. Inmensos en la oscuridad y el calor. Sonreían. Aunque él no dejaba de llorar. Naira lo miró:
-Nuestra historia no acaba aquí.
El agua se acercaba con toda la fuerza de los elementos.
Y se besaron, en el último e infinito beso de sus vidas.
-Te quiero. ''





Y por qué ahora que no tengo derecho a hacerlo, lo necesito más que nunca. Por qué no puedo enjuagarme las lágrima y pedirte serena que no me abandones. Por favor, que no lo hagas. Que por Dios, que estoy vacía y estoy sola y te necesito. Que no sé vivir, y que no sé morir. Que estoy temblando y tengo miedo de todo y de todos y de mí. Que no tengo ningún talento, que no tengo sentido. Que me gustaría poder arrancarme esta oscuridad que no sé de dónde nace ni desde cuándo me acompaña ni por qué demonios siempre regresa. Que necesito ayuda. Que estoy muy mal que siempre lo he estado y que siempre he necesitado ayuda porque no sé arreglarme sola. Que estoy rota y estoy sola y te necesito. Necesito que me ayudes, otra vez. Te necesito para superar esto también.
Pero no tengo derecho ninguno a pedírtelo. Porque nos va a destrozar. Porque te haría mucho daño.
Pero sola no puedo. Sola, no puedo.

0 comentarios: