''Se quedaron solos. El uno frente al otro, sujetos en un abrazo con el que acabarían sus vidas. Inmensos en la oscuridad y el calor. Sonreían. Aunque él no dejaba de llorar. Naira lo miró:
-Nuestra historia no acaba aquí.
El agua se acercaba con toda la fuerza de los elementos.
Y se besaron, en el último e infinito beso de sus vidas.
-Te quiero. ''
Y por qué ahora que no tengo derecho a hacerlo, lo necesito más que nunca. Por qué no puedo enjuagarme las lágrima y pedirte serena que no me abandones. Por favor, que no lo hagas. Que por Dios, que estoy vacía y estoy sola y te necesito. Que no sé vivir, y que no sé morir. Que estoy temblando y tengo miedo de todo y de todos y de mí. Que no tengo ningún talento, que no tengo sentido. Que me gustaría poder arrancarme esta oscuridad que no sé de dónde nace ni desde cuándo me acompaña ni por qué demonios siempre regresa. Que necesito ayuda. Que estoy muy mal que siempre lo he estado y que siempre he necesitado ayuda porque no sé arreglarme sola. Que estoy rota y estoy sola y te necesito. Necesito que me ayudes, otra vez. Te necesito para superar esto también.
Pero no tengo derecho ninguno a pedírtelo. Porque nos va a destrozar. Porque te haría mucho daño.
Pero sola no puedo. Sola, no puedo.
Anochecer.
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Reflexión a los perdidos.
Ahora me odian, lo sé. Y al contrario de lo que pueda parecer, me importa mucho. Yo no quería romper vínculos, no quería perder esas amistades; quería conservarlo todo, pero todo no se puede. Uno tiende a pensar que todo lo que el resto de personas que le rodean hace está, según lo considere, más o menos relacionado con ellos. Y además, cuando se trata de un comportamiento inexplicable, uno tiende irremediablemente a pensar que el otro lo hace por molestar, por herir, por joder. La explicación más plausible ante la lógica cotidiana siempre acaba siendo la de ser víctima. Es la postura más cómoda; no sólo te permite desviar el peso de la culpa y evitar asumir responsabilidades o hechos, sino que además te otorga el beneficio de poder canalizar sentimientos intensos y por lo general deplorables de manera 'justificada'.
Y yo, bueno, sólo estoy pagando los efectos de esa moral trasnochada, de esa regla implícita que parece ser que dice que todo lo que he hecho (y sigo haciendo) era (y es) para hacer daño a alguien, y que soy despreciable por ello. Nadie se plantea los motivos, nadie se plantea el verdadero resultado, nadie se plantea nada porque nadie quiere ver nada más que lo que pretende ver en las cosas a las que mira.
Durante muchos años, yo pensé también de esta manera. Me sentí terriblemente culpable simplemente por querer lo que quería. Me sentía como violando una ley cósmica, unos remordimientos atroces me devoraban las entrañas cada vez que se atisbaba si quiera un poco la intención de olvidarme del mundo, de las reglas implícitas y explícitas y de la moral convencional y absurda, y hacerme feliz a la manera que yo consideraba que debía ser feliz. Es lo peor que he sentido nunca, sin duda alguna. Se me pasó el momento, de muchas cosas, muchas cosas que podrían haber sido maravillosas, por culpa de la culpa. Porque desde pequeños se nos dice que para alcanzar el cielo hemos de sufrir penitencia, y esa norma cristiana, extrapolada a más ámbitos del sentido común de los que podríamos creer nos hace pensar, por lo general, que lo bueno requiere esfuerzo, que nada que merezca la pena es fácil, o directamente, que debemos rechazar toda promesa de dicha, porque nuestro deber en la tierra es aguantar, es la agonía, es el dolor. Y el que no se somete al yugo de esta moral de la compensación, es crucificado. Quien no sufre pena alguna, quien consigue evadirse de ese juego de creencias del demonio, es estigmatizado.
Así me siento yo ahora. He perdido gente a la quería, me he ganado el odio de mucha a la que apreciaba, y el desprecio de expande como una enfermedad poco a poco entre la gente que me rodea al tiempo que voy haciendo cosas en pro de mi bienestar. Sólo por que, en definitiva, por fin he avanzado, y me siento genial por ello. Estoy donde quería estar, soy quien quiero ser, y tengo todo lo que podía desear.
Lo peor de ser feliz es que nadie está dispuesto a perdonártelo.
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¿Qué me cabe esperar?
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Don't turn around
Publicado por Naira en 17:18 0 comentarios
Pirómana de corazones
Ya no. Ya nadie escucha. Porque ya nadie dice nada.
Publicado por Naira en 15:54 0 comentarios
Carta de disculpas
Lleva apeteciéndome escribir muchos días. Muchos días de inspiración, pero cruel destino, finalmente me pongo al blog hoy, que no tengo nada que decir, ni ganas. Como siempre pasa.
Supongo que estos dos últimos meses, entre exámenes, y otras redes sociales en las que me he volcado más (por ejemplo Tumblr, que se ha convertido en un buen reflejo de lo que soy yo), toda mi producción de blog se ha paralizado. Tampoco es que tenga nada importante/interesante que decir.
Pero sí que me hubiese gustado desahogar aquí todas las cosas que me inspiraron mis últimos días de clases, todas las reflexiones sobre los libros que he leído en el curso. También, escribir algún que otro agradecimiento a aquellos incombustibles de mi vida que siempre están ahí para darme aliento. Expresar de vez en cuando mis alegrías y tristezas, cómo me va en esto de vivir. O simplemente, ¡diarrea mental! Escribir lo que venga, por mucho que carezca de sentido.
Este blog nunca ha sido un diario, ni he pretendido que lo sea. Y me jode estar escribiendo esto que no es más que un recorte de diario. ¡Joder! Que a mí me gusta hablar de una sola cosa, por impreciso que a veces sea el tema, y aunque sean mil formas las que mezcle para expresarme.
Pero esta es mi carta de disculpas. A mi propio blog, por tenerle tanto tiempo abandonado.
Sabes que yo prometo, pero nunca cumplo, así que no te diré que a partir de ahora te trataré como te mereces. Sólo perdóname. Sé que puedes. Sabes que te necesito.
Publicado por Naira en 16:19 0 comentarios
Coconut
Sólo puedo decir una cosa: 'No vale escucharlo tan bajo que no de dolor de cabeza.'.
como en el silencio en un pueblo que no conozco,
entro a una cafetería, pillo sitio
y me pongo a mirar a mi alrededor:
una pareja besándose, desafiando al mundo,
succionando vida,
inflando beso a beso su amor,
hasta que apenas dejan sitio para los demás
así me pongo a mirar a la televisión...
Aunque las noticias,
todas o casi todas las noticias
les enseñan los dientes a la
felicidad, la escasa felicidad:
Sanz dice que no al euskera
tres palestinos al hoyo, gol del real Madrid,
arma tiro pum, detenidos atados en cualquier
parte y me pregunto qué es esto
si vivir o permanecer vivo, vivir
o permanecer vivo, sobrevivir sin ti
La gente ríe de vez en cuando
cada cual se guarda sus miedos
para sí mismo
somos así
ansiedad, un pozo profundo, no
es nada bueno lo que siento
a veces, a menudo, demasiadas veces,
con mucha frecuencia
me doy cuenta de que no estoy bien
camarero: un café; sólo y doble
esta noche no quiero tener sueños...
Basta ya, no quiero parecer
demasiado oscuro sólo quiero levantar el ancla y
salir al mundo exterior
pero me cuesta, sí
y no hablo de arrepentimientos
ni de culpas
es que tengo varias heridas aún
abiertas
eso es todo, perdona.
Quisiera cambiarte mis poemas
por aquella novela que
escribiste una vez,
para saber de una vez por todas
qué es lo que hacías
mientras yo estaba sufriendo.
Deseo que seas tan feliz como pareces.
Publicado por Naira en 22:41 0 comentarios
Vivimos en una sociedad donde impera la mentalidad sacrificial, vaya que sí. Citaría a Pollán, pero no recuerdo bien sus palabras al respecto, y no me gustaría dejarle mal poniendo en un boca cosas que él no dijo; aunque sí usaré su término. Realmente, a lo que se ajusta ese término, es a vivir sufiendo o sacrificándose, para poder conseguir una recompensa ulterior. Piensen en el cristianismo, y tendrán la idea. Yo lo que quiero decir es eso, pero no.
Pensamos que si nos sacrificamos, que si perdemos algo que consideramos bueno o beneficioso para nosotros, vamos a obtener algo mejor. Nos reprimimos. Fingimos. Hacemos cosas perjudiciales para nosotros mismos. Pensando, que si hacemos eso, todo irá mejor, conseguiremos mejores cosas, o seremos más fuertes, o mejores personas.
¿Qué sentido tiene? Ninguno. Es otra de las gilipoyeces humanas. La autoperfección es tan absurda como la autodestrucción. Hacer esto para conseguir esto otro. Tocar fondo para subir. Mantenerme siempre en la cima. Dejar de ser mediocre. Descender a lo más profundo del abismo. Para, para, para.
¡Así como si el mundo fuese previsible! ¡Como si uno controlase su propia vida y fuese dueño de sí mismo!
La vida es así; salvaje y sin riendas.
Y que nadie es bueno o malo, o peor o mejor. Somos todos la misma carne rellena. Y nadie es especial.
Una amiga me dijo: Cuando hablo con alguien que ha leido el mismo libro que yo, o visto la misma peli, y le ha entusiasmado tantísimo como a mí, siempre me siento una mierda. Me doy cuenta de lo fácil que es que una persona que no me conoce de nada, me llegue a lo más hondo y me fascine, y que no sólamente me pase eso a mí, si no a la mitad de planeta. Y eso me hace pensar en lo poco especial que soy.
Pienso que tiene toda la razón.
Publicado por Naira en 18:26 0 comentarios
Little bean, piece of me.
Publicado por Naira en 15:55 0 comentarios
Salt
Publicado por Naira en 18:29 0 comentarios
Strawberry
ser auténticamente buenos.
para ser auténticamente misericordiosas.
que necesitan los cerebros para ser auténticamente imaginati-
vos y precisos.
anterior a la era de las liposucciones.
endeudando con semanas, las semanas imponen normas a los
meses, los meses profieren rigurosas últimas advertencias contra
los años, imperceptiblemente y sin claudicaciones
la metamorfosis se ha cumplido.
de haber trabajado toda la noche y quieres hacer el amor
desearía matarte desde luego, pero deseo mucho más
más hondo del sueño submarino
hasta en tus pliegues más blancos y secretos follarte,
amiga dulcísima, mientras va amaneciendo a trompicones
en este barrio de cristianos bemeuves y glaciales céspedes ingleses
que no hemos elegido y del que esperamos poder escapar pronto.
y de miedo deslumbrante,
y también aquellos en que era juego,
espejeante en la fuerza algebraica del deseo, en el exacto
esplendor de la metamorfosis.
mi
mujer
regalártelo, fax mediante, el 17 de diciembre de 1994.
Publicado por Naira en 11:06 0 comentarios
Bitter sweet cream.
La carrera que elegí es, casi sin ningún género de duda, una expresión de esta carencia. Con la posible excepción de la matemática pura o la física teórica, que ocupan los primeros puestos del ranking, cuesta imaginar algo más inhumano que la filosofía. Su culto a la lógica en toda su pureza, fría y cristalina; su determinación de salvar las inhóspitas y heladas cimas de la teoría y la abstracción: ser filósofo es estar aislado existencialmente.”
No one's gonna do a thing for you
Don't you realise you don't belong here
No one's gonna do your thing for you
No one's gonna make it happen sick girl
No one's gonna play the game for you
Don't you realise you don't belong here
No one's gonna do your thing for you
And I woke up
And he was there
Oh! This life is over now
I don't need death
I need light
Sick girl
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Honey II
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Coffe, cheaper than...
Y si eso no te convence, piensa en la cuantía de excusas que nos ofrece la vida al ser social para llevarlo acabo: Estoy en paro, voy a morirme virgen, la rutina me consume, mi marido ya no me quiere, mis padres se pelean, yo no quería ser madre, me siento vacío y nada me motiva, no tengo amigos, abusan de mí, me han diagnosticado algo grave, me gustan los de mi mismo sexo, no apruebo ni una...
Publicado por Naira en 18:13 0 comentarios
Honey
De pequeña, solía escucharme American idiot del tirón, sin tener ni idea de lo que significaban las letras. Esta era mi canción favorita. Ahora, que sé lo que significa, me llega al alma. Y pienso cuántas personas han pensado, o pensarán esto de mí.
Publicado por Naira en 8:26 0 comentarios
One more final: I need you.
-¿Te das cuenta?
Publicado por Naira en 18:47 0 comentarios
¿Podemos descansar ahora?
Se me ha desgarrado el corazón al encontrar esto.
Cuánto me puedo parecer a ella...
''Y así fue como la princesa que no supo mantener su promesa recuperó a su esposo sin perder en ningún momento la esperanza de encontrarlo. Y con el tiempo su pelo volvió a ser rojo... (...) un cuento que empezaba con un hola, y terminaba con un adiós.''
Publicado por Naira en 16:47 0 comentarios
Ayer Anna, hoy Elise, mañana Jean.
Siempre me decían de pequeña que era una niña con mucha imaginación. Con demasiada. A veces, mis fantasías me hacían mentirosa. O se tornaban tan verosímiles que ahora, cuando pienso en cosas de mi niñez, me cuesta discernir si pasaron en realidad o fueron simplemente otro de mis inventos.
Desde entonces, creo que he cambiado bien poco.
Me encanta montarme castillos en el aire. Es más, mi único afán por escribir, por invertar cosas, por elaborar esa tan nombrada historia que intento tejer para escribir un libro... es porque no puedo asimilar la amplitud de posibilidades ni la responsabilidad de una decisión.
Cada día, aunque no la manifieste por escrito, esa historia corre por mis venas.
A veces miro mis vivencias, recuerdo cosas, y sólo veo puzzles que se hacen, y se deshacen. Me pregunto constantemente un 'Y si...', por muy claro que tenga ahora que escogí el camino correcto. O que elegí lo que quería. O que era una determinación necesaria (y no contingente, como realmente es). Algo tan sencillo como decir la palabra adecuada. O la incorrecta.
Pero ¿adecuada, incorrecta... con respecto a qué?
¿Acaso alguna de las posibles vidas que podría llevar y no llevo son mejores, o peores, que ésta? ¿Cómo se puede conocer algo que nunca a existido?
¿Soy yo la verdadera, o sólo una de las posibilidades, dentro de las que cabían esperar de mi existencia?
Aunque eso realmente no me tortura. No me angustian un millón de Noelias paralelas que eligieron las cosas que yo rechazé, o que dijeron no cuando yo espeté un sí. Aunque estaría curioso conocer a la Noelia de ciencias de la salud, sinceramente. O a la que siguió en el conservatorio. O a la que no pudo olvidar a un hombre.
Lo que si me asusta es que llegue el momento.
El momento de darme cuenta de que no necesito más cuentos. De ver que es inútil pensar las consecuencias, porque pienso asumirlas todas. El instante de sonreir, cerrar los ojos, y respirar profundamente. Porque todos los caminos son los correctos. Porque todas las decisiones son absurdas.
El día en que queden obsoletas todas mis historias, porque sólo reste una historia por trazar.
La mía.
Publicado por Naira en 16:24 0 comentarios
Rotten Beer.
Publicado por Naira en 16:47 0 comentarios

