One more final: I need you.

domingo, 5 de diciembre de 2010

[-Aún no has entendido nada. Quiero que desaparezcas de mi vista.
-Claro que lo entiendo.
-¡Eres absolutamente idiota! ¿Crees de verdad que conoces como soy? Seguro que hasta piensas que puedes ayudarme, pero ¡cómo puedes ser tan arrogante! ¡Nunca lograrás comprenderme! ¡Nunca entenderás nada y nunca me entenderás! 
-¿Cómo puedo entenderte? ¡Si nunca me dices nada! ¡Nunca hablas conmigo y encima esperas que te comprenda! ¡Es imposible!
-Y de verdad... conozco esas repugnantes fantasías que tienes sobre mí. Atrevete y haz lo que siempre has querido hacer. Yo estaré aquí de pie y hasta miraré, pero si de esa forma no puedes ser mío, entonces no quiero nada de tí. 
-Asuka, escúchame. Quiero ayudarte, y quiero estar junto a tí.
-Entonces no hagas nada. No te acerques a mí; lo único que haces es herirme. 
-Asuka, ayúdame. Eres la única persona que puede ayudarme. 
-Es mentira.
-Asuka...
-¡Cualquiera puede hacerlo, y a tí no te importa quién sea! ¡Tienes miedo de todo el mundo...
-Asuka ayúdame...
-... desaparece de una vez! Porque es la única manera de evitar que sigas haciéndome daño. ¡Ni siquiera te amas a tí mismo! Tú eres todo lo que tienes, nunca has aprendido a quererte a tí mismo. Eres patético.
-... ayúdame, por favor. Tienes que ayudarme.... ayúdame... por favor... ¡No me dejes solo! ¡No me abandones! Por favor, ¡no dejes que me muera! 
-No. Prefiero morir antes que quedarme contigo.]


"The End of Evangelion" everyone ultimately dies. Many officers at NERV die by shots fired at them by a swat-like team, and everyone else in the world dies by turning into a liquid named LCL. Shinji and Asuka regain their own forms again once they're able to distinguish themselves within the sea LCL. The ending is really vague.''

Su último recuerdo: El cielo claro, plagado de blancas nubes. Su brazo en alza, cansado de luchar, pero aun con ansias de venganza. Los rayos de sol cegándola. Colándose entre los dedos de su mano, grácilmente. Buitres blancos volando alrededor de esa luz, augurando su muerte.  
Si acaso no llevaba ya muerta toda su vida.
Y ocurrió rápido. Después del indescriptible dolor de sentir cómo los EVA series le habían arrancado las entrañas, que a menudo ella tanto odiaba. El descanso, por fin. Por fin con Mamá, juntas para siempre. Durmiendo un sueño eterno...
...Abrió los ojos. Y era de noche. Un cielo estrellado, coronado por una blanquísima luna llena, rasgada por una brecha roja de LCL. 
No podía pestañear, ni podía moverse. Pero se sentía viva de nuevo. Imposible. No podía haber vuelto. Conmocionada, se repetía para sus adentros una y otra vez cómo había transcurrido su muerte. Porque ella había muerto, no le cabía duda.  De pronto, escuchó un ruido a su lado. La cara de Shinji, aterrorizado, entró en su campo de visión.
Asuka no se inmutó al verle. Sabía lo que iba a hacer. La iba a matar. Y ella lo deseaba con todas sus fuerzas, en su interior azuzaba a Shinji para que la asfixiase lo antes posible, para volver a la Nada de la estaba formando parte unos minutos antes, donde se sentía tan libre, y tan bien; para que esa fugaz pesadilla de volver al Mundo (de sufrimiento, dolor, rechazo e incomprensión) terminase con su último suspiro, otra vez. Le acarició la mejilla, como señal de ánimo, para darle a entender sin palabras que lo quería, que deseaba lo que le estaba haciendo.

Pero no lo hizo. En lugar de eso, se echó a llorar, tapándose la cara, sentado sobre el vientre de Asuka.
-No me gusta este sentimiento.



Unas lágrimas rodaron por las mejillas de Asuka. No, no le gustaba para nada ese sentimiento. No quería estar más viva. Si su vida ya había terminado, ¿por qué tenía que estar ahora ella allí, con Shinji?  ¿Por qué, de entre todos los seres humanos, había tenido que ser su corazón el único capaz de distinguirse y volver a conformar su cuerpo de entre el mar confuso y tranquilo del LCL? ¿¡Por qué!?
-¿Por qué estoy aquí, Shinji?
-Porque no quería estar solo.-contestó, entre sollozos.
Otra vez más, ¡otra! se estaba viendo obligada a pasar por algo que ella ni había pedido, ni deseado. 
¿Acaso no podía la Niña Modelo hacerse cargo del llorón de Shinji? ¿Acaso no la quería Shinji mucho más que a ella? ¿Por qué tenía que depender de ella? ¿Por qué no podía crecer de una vez y cuidar de sí mismo?
-¿Por qué has deseado que sea yo quien te haga compañía, Shinji?- preguntó Asuka, esta vez mirándole a los ojos.
-Porque siempre... siempre has sido la única que puede ayudarme...
-¿Cuánto tiempo más vas a escudarte en esa mentira?
Asuka se levantó bruscamente, lanzando a Shinji de bruces sobre la arena blanca. Andó rápido hasta la orilla del mar de LCL, y cayendo de rodillas frente a ella, comenzó a golpear frenéticamente las olas que llegaban a sus manos, salpicándose la cara, que no cesaba de llorar de rabia.
-Shinji idiota... ¡Te odio! Y lo sabes, y sabes que nunca te ayudaré. ¡Sabes que jamás en la vida te querré! Y aún así me sigues llamando... aún así sigues queriendo que esté contigo...
De pronto, Asuka notó un peso sobre su espalda. Shinji la estaba abrazando por detrás. Curiosamente, lo que tiempo ha la hubiese exasperado más aún, hasta el punto de querer darle una paliza simplemente por haberse acercado a ella, ahora la calmó de repente. Y se encontó a sí misma girándose, y devolviéndole el abrazo. Shinji había dejado de llorar; sim embargo, Asuka no había logrado amainar las silenciosas lágrimas que seguían bañando sus ojos.
-No quiero ser Eva. Nunca quise ser madre, no quiero tener hijos. No quiero que la humanidad dependa de mí; ya he tenido suficiente. 
El abrazo se cortó, y allí, en ese mundo sin campos AT, se besaron, esta vez de corazón, no como la primera.
-Yo sólo quería estar sola, Shinji. ¿Por qué nunca lo has comprendido? No puedo estar en paz conmigo misma. Nunca podré estarlo con nadie. Así que por eso decicí vivir por mí misma. Por eso ansié toda mi vida no necesitar a nadie. Si no necesito a nadie, podré vivir sola y nadie me hará daño. Si nadie me hace daño, no tendré heridas que curar. Y seré feliz. ¿Por qué no pudiste simplemente... dejarme ir?
-... porque yo te quiero, Asuka.
-¿Aunque me hagas daño cada vez que te acercas a mí?
-Sí.
-¿Aunque tenga que sufrir yo por satisfacer tus deseos?
-Sí.
-¿Te das cuenta?
-Sí.
Se hizo el silencio entre ellos. Asuka, sentada en la arena, abrazó sus rodillas y hundió la cara entre ellas. Shinji, se levantó, mirando al horizonte.
-Asuka, yo te quiero. Me habría pasado la vida pisoteado por tí, ¿sabes? No me importaban en absoluto tus insultos. Siempre he querido entenderte, y cuidar de tí. Aunque eso supusiera vivir una vida oscura llena de sinsabores. Por verte feliz, yo...
-¿Me dejarías ir ahora?
-No. No puedo concebir perderte. No quiero estar solo otra vez.
Asuka se levantó, y se puso frente a Shinji. Y tras sonreirle, dijo sus últimas palabras.
-Enhorabuena, Shinji. Ahora yo también te quiero.

Y desapareció, volviendo al mar de LCL, para siempre.

¿Podemos descansar ahora?

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Se me ha desgarrado el corazón al encontrar esto.




Cuánto me puedo parecer a ella...
''Y así fue como la princesa que no supo mantener su promesa recuperó a su esposo sin perder en ningún momento la esperanza de encontrarlo. Y con el tiempo su pelo volvió a ser rojo... (...) un cuento que empezaba con un hola, y terminaba con un adiós.''

Ayer Anna, hoy Elise, mañana Jean.

domingo, 21 de noviembre de 2010



Pongo esto como inicio a una reseña que terminaré cuando pueda terminar la película.

Siempre me decían de pequeña que era una niña con mucha imaginación. Con demasiada. A veces, mis fantasías me hacían mentirosa. O se tornaban tan verosímiles que ahora, cuando pienso en cosas de mi niñez, me cuesta discernir si pasaron en realidad o fueron simplemente otro de mis inventos.
Desde entonces, creo que he cambiado bien poco.
Me encanta montarme castillos en el aire. Es más, mi único afán por escribir, por invertar cosas, por elaborar esa tan nombrada historia que intento tejer para escribir un libro... es porque no puedo asimilar la amplitud de posibilidades ni la responsabilidad de una decisión.
Cada día, aunque no la manifieste por escrito, esa historia corre por mis venas.

A veces miro mis vivencias, recuerdo cosas, y sólo veo puzzles que se hacen, y se deshacen. Me pregunto constantemente un 'Y si...', por muy claro que tenga ahora que escogí el camino correcto. O que elegí lo que quería. O que era una determinación necesaria (y no contingente, como realmente es). Algo tan sencillo como decir la palabra adecuada. O la incorrecta.
Pero ¿adecuada, incorrecta... con respecto a qué?
¿Acaso alguna de las posibles vidas que podría llevar y no llevo son mejores, o peores, que ésta? ¿Cómo se puede conocer algo que nunca a existido?

¿Soy yo la verdadera, o sólo una de las posibilidades, dentro de las que cabían esperar de mi existencia?
Aunque eso realmente no me tortura. No me angustian un millón de Noelias paralelas que eligieron las cosas que yo rechazé, o que dijeron no cuando yo espeté un sí. Aunque estaría curioso conocer a la Noelia de ciencias de la salud, sinceramente. O a la que siguió en el conservatorio. O a la que no pudo olvidar a un hombre.

Lo que si me asusta es que llegue el momento.
El momento de darme cuenta de que no necesito más cuentos. De ver que es inútil pensar las consecuencias, porque pienso asumirlas todas. El instante de sonreir, cerrar los ojos, y respirar profundamente. Porque todos los caminos son los correctos. Porque todas las decisiones son absurdas.
El día en que queden obsoletas todas mis historias, porque sólo reste una historia por trazar.

La mía.

Rotten Beer.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Prefiero decirlo así.

-¿Qué piensas que estará haciendo mi Fronto, madre?
-¿Y tú? ¿Qué crees que estará haciendo mi Gracia?

Cheese

martes, 9 de noviembre de 2010

Del Gruyere. Toda yo.

Y allá va el mayor sin sentido jamás pensado, y una vez, escrito:

No soy mujer de escritura últimamente. 
Prefiero dejarme el corazón viviendo en el frenesí del día a día que en gastadas expresiones o polvorientas palabras que ya apenas dicen nada, a nadie. 

Tengo cosas que decir, sí. 

Pero son cosas silenciosas, de las que son absorvidas por la cardíaca esponja de mi agotado pecho, que no llegan a plasmarse en ningún sitio. Aunque nunca mueren, ¿sabes?
A veces hace calor dentro de mí. Y las gotas de recuerdos, se evaporan. En esa forma ascienden, raudas, sin saber lo que les espera. En mi cabeza nunca hace calor; es un vivo témpano de hielo. Se condensan instantáneamente, porque nunca tengo tiempo para ellas, demasiado atareada en otras cosas. Y allí esperan, congeladas, hasta que el calor vuelva.
Y vuelve. Siempre de mano de otras personas. O de un libro. De un paisaje. O por una película. De un beso, o un aroma. De una mirada, o de ninguna. O de una palabra. O de dos.
Y siempre golpea la segunda vez más fuerte. Derretidas mis memorias, a menudo, esto es lo que sucede:
Forman torrentes. Torrentes que no se sosiegan en ríos. Torrentes que salen a borbotones, humedeciendo mis ojos claros. Y recorren valles epiteliales.
Pero algunas se quedan dentro, y se disuelven en mi sangre. Cierran el ciclo, vuelven a su origen. Pero más claras, y distintas, puras y cristalinas. Inundan mis venas y arterias, y yo las siento. Y cuando me han bañado el alma, cuando ya no me siento sucia, reposan donde siempre. 

Y nunca se plasman. Me da algo de pena.
Espero poco a poco poder ir dando cuenta (escrita) de ellas.

Lemon

jueves, 14 de octubre de 2010

[-Tú decías que era como una pulga. En un instante dado estaba aquí, y de pronto, de un salto, en cualquier otra parte, a kilómetros de distancia. ¡No es extraño que jamás pudieses educarme!



-Pero tú me educaste a mí- le aseguró él-. Si no hubiese sido porque ibas a tirarme del cabello y me hacías contemplar el mundo y me ayudabas a entenderlo, ¿qué sería hoy? un pedante con antiparras... a pesar de toda mi cultura. Pero por suerte tuve la sensatez de pedirte que te casaras conmigo, y por fortuna cometiste la locura de aceptarme, y la inteligencia de convertirme en algo aceptable. Después de treinta y siete años de educación tuya, soy casi un ser humano.


-Pero yo sigo siendo una pulga. Y sin embargo lo intenté. Me esforcé. No sé si te diste cuenta de ello, Robert; siempre estaba de puntillas, siempre me esforzaba por llegar a la altura en que te encontrabas con tu trabajo, tu pensamiento y tus lecturas. Puesta de puntillas, tratando de llegar, de alcanzarte ahí arriba. ¡Cielos, qué fatigoso era eso! ¡Qué interminable serie de esfuerzos! Y todos ellos completamente inútiles. Porque yo no era más que una pulga tonta que saltaba de un lado a otro entre la gente, las flores, los gatos y los perros. Tu tipo de mundo intelectual era un lugar al cual yo jamás podía llegar, y menos aún encontrar una puerta de entrada.]
 
 
Te quiero muchísimo. 

domingo, 10 de octubre de 2010

No puedo haberte encontrado así. No me lo creo.
¿De verdad, esto es? ¿La respuesta a mi constante vacío?

martes, 28 de septiembre de 2010

-No busques culpables.
-¿Y se puede saber qué pasó?
-La vida.

Buttered Popcorn

viernes, 17 de septiembre de 2010

Con la llegada del amanecer se me nubla
la idea de pensar que soy capaz de sobrevivir solo.
Zarpé en un barco con la idea de ahogarme,
de hundirme en las aguas repletas de heridas.

Para mí, será suficiente
si no me callo delante del viento;
contigo una noche fría en una oscura
habitación de noche, iluminados por la nocturnidad.

Antes de que yo me vaya, ¿escribirá alguien,
aunque sea una frase, sobre todo lo que sentí?
¿Fue acaso un fallo demasiado
grande el aprender a amar?
ofrecer todo mi ser sin pedir nada a cambio.

Para mí, será suficiente
si no me asusto delante del viento;
contigo una noche fría en una oscura
habitación de noche, iluminados por la nocturnidad.


Lemon

domingo, 12 de septiembre de 2010

Me parece impresionante no haber sido capaz de escribir nada desde aquella mañana de rabia.
¡Con la de cosas nuevas que me rodean estos días!
Quizás demasiado que contar. Y yo sigo siendo la mujer plana biológicamente incapaz de alterarse de algún modo ante tanto acontecimiento y cambio. Vivo al día, como siempre.
Queda aún mucho por delante, y sería estúpido poner ya nombre a las cosas que me gustan y apellidos a las que no. Me sentiría prejuzgando. 
Tengo ganas ya de conocer a mis profesores y corretear a mis anchas por mi facultad. De ver si en realidad lo mío es tan vocación como creo que es. 
Mañana la presentación a las 11. Y son las 3 de la mañana, pero sé que aunque me acueste no podré dormir.
Ladrillo le llamo a mi colchón, cariñosamente.


Te juzgarán sólo por tus errores
(¿tú lo harás conmigo?)

Red Apple '

martes, 31 de agosto de 2010

Dolor. Dolor. Dolor intenso. Dolor. Dolor punzante. Dolor. Dolor. No hay tregua.
Odio ser un semi dios, y estar supeditada a la existencia del otro semi, que vive tan apacible mientras yo sufro.Total aversión a todos estos atributos que nadie puso con mi consentimiento. Me da asco estar anclada a la realidad de esta forma. Por eso entiendo que todos los grandes filósofos fuesen varones. ¿Cómo podría yo pensar en utopías, si el carmesí de la sangre me recuerda siempre el componente cruel e injusto de la vida?

02

sábado, 21 de agosto de 2010

Buenas días, tardes o noches:
Mi cordial saludo a los presentes, y un aplauso a los ausentes. Escribo esta carta con motivo de no haberlo. No hay ni razones ni excusas. Ni vencedores, ni vencidos. Sólo una serie de catastróficas desdichas que han esparcido mis vísceras por todos lados, ensuciando mi ropa, mi piso, y mi esperanza.
Y es que me han asesinado. Sin ni siquiera darme a tiempo a prepararme mejor entierro que estas palabras.
Empecemos por el principio del final.
Todo comenzó cuando unos estúpidos me vendieron una cama defectuosa.  Me dijeron que al módico precio de mi voluntad, yo sería capaz todos los días de soñar con libertad, cualquier cosa que se me antojase. Que en ellos podría hacer todo lo que me apeteciese. Viviría aventuras descabelladas, y vería mundos maravillosos. No necesitaron muchos argumentos más para convencerme. Yo era joven, y pensaba aún que el cielo y la vida eran azules.
Así que la compré. Y me vendí.
Y aunque al principio era guay toda la historia esa de soñar, el somier no duró más de un par de semanas. La almohada se volvió dura como la piedra. Y el colchón arenas movedizas. Descubrí que sin voluntad, sólo podía soñar lo que otros ya habían soñado. Y peor aún, que ni siquiera había sueños que tener. Que todos los caminos estaban escritos. No por un destino, sino por los Señores de la Inmoviliaria. Podías elegir entre el 'amplio' (suficientemente amplio como para que la gente que no era dada a abrir los ojos creyese que en realidad la cama se la había regalado, y no había pagado nada por ella) abanico que ellos te ofrecían. Pero si querías algo más, nunca lo conseguirías. Porque lo especial, la libertad de hacer lo que de verdad quisieras, ya no la tenías.
La habías vendido.

Con el tiempo, otro catálogo llegó a mi casa. Me ofrecían una lámpara. Alardeaban que con ella podría iluminar mi piso cuando cayese la noche. Podría ver muchas más cosas de las que había visto hasta ahora. Una lámpara ya no era un mueble rudimentario como la cama que me habían vendido hace meses: era progreso, ciencia. Y al mismo tiempo, era también una luz que guiaría mis pasos si no sabía por donde ir. Que no tendría que temer más la oscuridad: era Dios.  Y el precio a pagar, mínimo, ¡baratísimo! Mi inteligencia.
Así que la compré, y me vendí.
Al principio estaba bien eso de la comodidad. No tener que tambalearme entre la oscuridad, y llegar a los sitios a base de golpes, sino fácilmente presionando un botón, por arte de magia, por arte de 'otros'. Pero pronto descubrí que era lámpara nunca se apagaba. Que fuese de día o de noche, vertía su luz cegadora sobre mí. Que en el momento en que dejé entrar la luz en mi vida, perdí mis tinieblas de hombre. Que los Señores de la Inmoviliaria lo harían todo por mí, me lo darían todo masticado. Pero yo ya no podría masticar por mí misma nunca más. Podía creer en una cosa, o en la otra, pero en el fondo, las dos eran lo mismo. Las dos caras de una moneda. Las dos caras de la misma cosa.

Y así, sin voluntad ni inteligencia, empecé a ser más un muñeco que una mujer.


[No me encuentro tan inspirada como anoche. Así que ya continuaré esta carta a nadie, cuando convenga. Y todo el que se acerque sabrá porque morí, y quién me mato.]

Red Apple.

martes, 17 de agosto de 2010

Ójala tuviera un EVA rojo.
Sería todo lo que necesito ahora mismo.

Pear

martes, 10 de agosto de 2010

No sé cómo empezar esto. Menos aún sé cómo vaya a acabarlo.
Lo más importante a tener en cuenta: Este texto puede necesitar de doblepensar  (esto para aquellos que hayan leído a Orwell y sepan de la neolengua) /Se sucederán una seríe de contradicciones encadenadas; desde el momento en el que se empiece a no poder comprenderlas, sugiero el cese de la lectura, pues lo único que se sacará en claro de este texto será un dolor de cabeza.
Probablemente, muchas de las cosas que voy a poner a continúación sean malinterpretadas. Casi seguramente, algunas se considerarán hirientes, de ser ésto leído por personas cercanas a mí. Por eso hago incapié aquí, ya en este punto de inicio, de que realmente yo no las siento así, no van cargadas de esa intención. Simplemente, voy a hablar de mí. De las cosas en las que pienso. De cómo me va en esto de vivir, y qué acaece a mi existencia en este momento. 
No pretendo que nadie me entienda. De hecho, sé que nadie puede hacerlo. Y deseo que nadie lo haga, en parte. Más que nada, porque comprender alguna de las cosas que voy a poner aquí, significa que el espíritu (esta palabra desligada de cualquier connotación) de la persona que lo comprenda, pasa por la misma triste y difunta, incompleta existencia. 
¿Por qué lo escribo, entonces? Hay varios motivos, pero todos me huelen a excusa realmente. 
Puedo decir que escribiendo mis pensamientos siento que los materializo, y por ende, que los hago una realidad en sí misma. Esta realidad la creo para no sentirme en una niebla contínua, a manera de un faro que me guíe en mi tempestad interior. Y la luz hace que me sienta un poco menos sola. Aún a sabiendas de que estoy sola, sin excusas. También podría decir que lo hago, porque en un recobeco de mí, aún queda la esperanza de que fortuitamente alguien encuentre este texto, y pueda proporcionarme, o las respuestas que busco (el camino fácil), o comprensión (he aquí la primera contradicción, remítase un párrafo arriba), o una visión nueva, ya se manifieste en crítica constructiva o en el insulto más rudo, sobre todo aquello de lo que voy a hablar (por ésto último siento preferencia, pues nada me gustaría más que alguien fuese capaz de destruir los afilados esquemas que cada vez se hacen más nítidos dentro de mí, y me causan esta contínua 'hemorragia interna' que me hace sentir la necesidad de expresarme). O quizás simplemente lo escribo por escribir. Porque soy un niña estúpida que se cree especial y quiere darse importancia haciéndolo patente. No sé cómo explicar mejor este último punto, mis disculpas. Añadir que yo sé que esto no es así. Pero si algo me ha quedado claro desde anoche, es que la locura no es la 'minoría de uno', pero tampoco la cordura lo es.

Así que, concluyendo esta demasiado extensa introducción, diré: Escribo para quién quiera leer. Nada más. Hablo siempre desde mi punto de vista, asumiento todas las consecuencias de éste. Y que no se esperen conclusiones. Sólo preguntas, e inconcluencias/incongruencias.

Anoche, como tantas otras, el final de una lectura me evocó pensamientos nuevos y sentimientos varios respecto a ellos. La lectura, a saber, 1984, de George Orwell, uno de mis escritores favoritos. Me disponía a hacer una crítica del libro, o a desarrollar el texto que tengo en mente haciendo referencias al libro, pero comprendo que no todo el mundo es dado al placer de la lectura, o incluso aquellos que lo hagan, igual no han tenido el gusto con este libro.  Aunque igualmente me parece de mal gusto no hacer mención alguna, para aquellos que sí que lo hayan leído: 

[SPOILER] Aún me siento 'vacía' de eso que O'Brien me ha ido drenando conforme se sucedía el interrogatorio. No he disfrutado el libro. Me ha angustiado horrores. De ello, concluyo: El libro es magnífico. Nunca ninguna otra redacción me había parecido tan real ni había golpeado tan fuerte mi intelecto. Verdaderamente, no he salido más fuerte al acabar la lectura, con mis ideales reafirmados y sintiéndome más yo. Todo lo contrario, me he deshecho como un azucarillo en una taza de café. He sido Winston durante toda la lectura, con una excepción. Al acabar, yo no amé al Gran Hermano. Aunque ahora me pregunto si verdaderamente no lo hubiera hecho con el incentivo del dolor físico. Un dolor físico real. ¿Pero qué es lo real? [SPOILER]

¿Tan maleable es realmente todo? ¿Puede existir algo realmente
Ahora mismo, odio esa palabra. Real
Y también pienso que me falta mucha metafísica para poder expresar lo que está por venir.
Y también que ójala tuviera alguien con quien conversar de esto, y pudiera ahorrarme toda esta parrafada. Me haría sentir mejor.

Si de algo me ha servido mi año en psicología, es para afirmar, totalmente segura y consciente de que es verdad, de que el hombre no puede fiarse ni de sí mismo. Es tremendamente maleable, tanto a nivel físico como psicologíco, y muchas veces éstos dos niveles interactuando a la vez y afectándose mutuamente. El ser humano es basura. No vale para nada. No es nadie. No puede estar nunca seguro de nada, ni siquiera de que por pensar, existe (siento saltarle tan a la ligera Descartes, pido perdón de ante mano pues soy joven e inexperta). Si me preguntas si me siento viva, diré que estoy viva. Si me preguntas si soy real, no sabré contestarte. Soy algo físico, me puedo palpar, igual que puedo golpear ahora mismo la mesa de mi escritorio, que también es física. Pero no soy igual que la mesa de mi escritorio. Tengo conciencia. ¿Eso me hace más física o menos física? ¿Si me siento menos física, es porque quizás no soy real? 
O entrando en un punto mucho más interesante, que ya traté muy de pasada en otra actualización: ¿Soy real porque estoy en la conciencia de los demás? ¿Si el resto del mundo se pusiese de acuerdo para negar documentalmente y mentalmente mi existencia, existiría yo? Porque a todo esto, para mí hay una gran diferencia entre estar vivo, y existir. Y no sabría explicar ésto, lo siento; no al menos por escrito. 1984 me ha reafirmado en mi ya habitual creencia de que quien controla el presente, controla el pasado, y quien controla el pasado, controla el futuro. Aunque soy consciente de que las conclusiones de un libro ficticio no pueden extrapolarse así como así y aplicarse a la vida contemporánea. En mi vida corriente, sólo tengo la sensación a medias de vivir una mentira. Creo que hay las mismas posibilidades de que todo sea una mentira, de que lo que vea es realmente lo que hay. No soy capaz aún de resolver este enigma que es la sociedad, o la conciencia colectiva, o la Historia. 
Me suenan campanas, es decir, tengo ya más o menos idea de estos conceptos; tengo mis creencias al respecto, pero de momento, y hasta que sepa más, dejaré el tema correr. Volvamos al punto de la frase en cursiva. Si el hombre individual, la conciencia individual, tenemos la certeza de que es maleable, sería lógico concluir que el cómputo total de individuos, la conciencia colectiva, también lo sea. Y como expone el libro, que el poder, quien lo tiene, sea aquél que puede moldear más que ningún otro la conciencia. ¿Es lo mismo poder que voluntad, o son contrarios irreconciliables? ¿Es lo mismo conciencia que voluntad? A mi parecer, aunque a veces coincidan, no es lo mismo. Tampoco sabría explicar esto muy bien. Probaré un ejemplo: Una persona ve un cardo. Es consciente de que si lo toca, se pinchará. Aún así, si por vayasé a saber qué causas, su voluntad es tocarlo, lo tocará. 
O esa fue mi experiencia, al menos. Ese ejemplo es un dato autobiográfico, aunque sea cómico. Mi causa, ¿sabéis cuál fue? La de simplemente querer tocar un cardo para saber por mi experiencia, y no por conocimientos que me habían sido dados, que es verdad la afirmación de que los cardos pinchan. 
Consciencia, voluntad, conocimiento, experiencia... si es que siento que todo se da la mano, pero no sé cómo enlazarlo en absoluto. 
Me falta mucho por aprender, y soy consciente. Mi voluntad es, sin duda alguna, adquirir conocimiento. De todas las formas humanas posibles. A saber, entre ellas, el conocimiento que se adquiere por la experiencia.
Vaya una vuelta absurda a mi año de psicología. Igual me he equivocado de carrera, y es lo mío, y no la filosofía. No, realmente no creo eso. Zanjemos este asunto, por ahora. No estoy diciendo nada de lo que realmente he reflexionado esta noche, por absoluto me estoy dedicando a divagar. Pero es curioso. Ha desaparecido el 'vacío' que sentía antes de ponerme a escribir. ¿Será que es verdad lo que creo de que sólo pensar 'me llena'?

Salgo de toda divagación. Y por si a alguien le interesa (o no), voy a hablar de mí.
Creo que sólo Kafka (y lo pienso por sus libros) podría acercarse a entenderme al 80%, el porcentaje más alto que creo que alguien ajeno a mí puede llegar a compernderme. Pero en mi realidad contemporánea, me siento como si no hubiese nadie que llegase al 50%. Y la culpa no es de nadie, ni mía, ni del resto. Ni siquiera de las circunstancias. A todo esto, con comprender, para ser más precisa, me refiero a empatizar conmigo. Una persona capaz de sentir como yo siento y de saber y entender cómo y lo que pienso, aunque ella por su parte lo haga de una forma distinta. Que no sé si será porque este pueblo es tan pequeño y realmente hay muchos como yo fuera y vivo ignorante. 
Hay personas con las que me siento bien y agusto, superando este obstáculo de la comprensión, una persona con la que en ocasiones me siento comprendida al 70%... Toda regla tienes sus excepciones, por supuesto. Pero por lo general, me siento tan sola...
Y no estoy sola. Sé que hay gente que me rodea que me quiere. Personas a las que les importo (por las que dije aquello de que quizás esto puede resultar hiriente). Lo sé, y lo siento. ¿Hasta qué punto es importante para mí?
Me gustaría llorar cuando pienso en esto, pero no puedo. Es como si estuviese hecha de cartón y celofán en vez de de carne y hueso. Como si yo no perteneciese al género humano. Miro a mi alrededor, y me encuentro a mí misma rara. No tengo los anhelos que el resto de la gente tiene, al menos en cuanto a previsión de futuro se refiere. Es más, en mí, no existe el futuro. Mis miedos, o son puramente instintivos, de animal, o puramente intelectuales. Nada de sentimientos en ninguno de ellos. 
Me veo distinta a los demás. Los sentimientos no ocupan un lugar importante en mi vida. Ni cortan ni pinchan en mis decisiones. No puedo dejar de pensar con la cabeza. No puede imponerse en mi la dictadura del corazón ni tras tantas rebeliones. No sé dónde encajo en la existencia.
Nosotros somos los muertos. Yo soy la muerta. El futuro es de ellos. Del resto.
De los que sí están hechos para la vida.













 

Sweetcorn

viernes, 6 de agosto de 2010

''Si este es el precio que debo de pagar por haberlo amado, no hay nada en toda mi vida que me haya salido más barato.''


 No quiero dejar de ver sus ojos en la vida. Pero si tengo que dar la vida por ver sus ojos, no dudaré.

Que no aparte la mirada nunca de mí. Esos ojos que mueven mi sangre.
Es lo único que pido.

Bitter sweet

domingo, 1 de agosto de 2010




Me encantaría comerte. En el sentido más literal de la palabra.
Creo que es el impulso más animal y primitivo que nunca en mi vida he sentido. Sin ningún tipo de aderezo, nada de preparación. Despojado de cualquier seña de civilización, pudor o compostura. Al natural, como me gustan a mí las cosas. 
¿El festín? En un claro de bosque, no estaría mal. Qué mejor mesa que la hierba. ¿Acaso mejores adornos que las flores? Y por cubiertos, mis dos manos, y mi boca. No necesito más. Y una vez todo servido, simplemente, disfrutar del mejor manjar que el mundo podría nunca brindarme.
Poco a poco, devorarte en un frenesí de deseo. Trocito a trocito, llendo desde las partes menos importantes, digamos mejor más prescindibles, a las más codiciadas al final. Aplicarme para no dejar ni un resto, ni un resto de tí.
Comerte entero, incluso el corazón. Para no dejar nada de tí.

[---]

Eres una necesidad vital más para mí. 
Mi alimento, lo más preciado. Gracias a lo que me mantengo viva día tras día. Haría lo que fuese por conseguirte, y te protegería de todo aquel que pretendiese robárteme. Es instintiva la necesidad que tengo de tí. Puramente animal; este deseo, el último vestigio de que aún soy un ser humano. De que aún albergo sentimientos.
Pero al fin y a la postre, y nunca mejor dicho, la comida está para comérsela.
Disfrutaría inmensamente mientras te tuviese en mi boca. Cada bocado sabría a gloria. Pero llegaría un momento, que te acabarías. No quedaría nada de tí. De nada valdría lamentarse por haber acabado contigo. No podría tener más, porque no hay más como tú. De no comerte, te habrías estropeado, ¿cómo no aprobecharte?
Y ¿quién en su sano juicio de aventuraría a dejar un trocito de tí para después? Alguien podría robarte. Y probarte. Y eso nunca. Eres mío, y de nadie más.  
Por eso mejor acabar contigo cuanto antes. Para saber que sólo fuiste mío, porque sólo yo te disfruté.
Que aún no habiendo sido un banquete eterno, sacié esta necesidad.
De pasión. De cariño. De celos. Y de tanto amor.


En el fondo, lo que pasa, es que lo que a ella le duele es que tiene miedo de perderte.  Sabe que ha hecho muchas cosas mal y las acepta, tampoco piensa en enmendarse, porque sabe que sería inútil.
Se siente torpe y no sabe cómo tratarte para complacerte, para hacerte feliz.
Complejo de inferioridad, le llaman.

Strawberry

sábado, 31 de julio de 2010

-¿Has hecho esto antes?
-Claro. Cientos de veces. Bueno, muchas veces.
-¿Con miembros del Partido?
-Sí, siempre con miembros del Partido.
-¿Con miembros del Partido del Interior?
-No, con esos cerdos no. Pero muchos lo harían si pudieran. No son tan sagrados como pretenden.
Su corazón dio un salto. Lo había hecho muchas veces. Todo lo que oliera a corrupción le llenaba de unaesperanza salvaje. (...)
-Oye, cuantos más hombres hayas tenido, más te quiero yo. ¿Lo comprendes?
-Sí, perfectamente.
-Odio la pureza, odio la bondad. No quiero que exista ninguna virtud en ninguna parte. Quiero que todo el mundo esté corrompido hasta los huesos.
-Pues bien, debo irte bien, cariño. Estoy corrompida hasta los huesos.
-¿Te gusta hacer esto? No quiero decir simplemente yo, me refiero a la cosa en sí.
-Lo adoro.
Esto era sobre todas las cosas lo que quería oír. No simplemente el amor por una persona sino el instinto animal, el simple indiferenciado deseo. (...) 
Pero ahora no se podía sentiramor puro o deseo puro. Ninguna emoción era pura porque todo estaba mezclado con el miedo y el odio.
Su abrazo había sido una batalla, el clímax una victoria. 
Era un golpe contra el Partido. Era un acto político.

 Esta noche, soñé que me moría. 
Que moría yo, y el resto de la humanidad.
Supongo que hablar de planes de la CIA con respecto a posibles cometas que en futuros años remotos colisionarán con la Tierra (o eso se estima en pequeño porcentaje) y e intercambiar pareceres intelectuales y sentimientos varios acerca de la existencia y el sentido de la vida  antes de ir a dormir no es buena receta.
¿Sinceramente? Me gustó morirme.
¿Y más sinceramente? Me habría muerto totalmente feliz tal y como lo soñé.
No voy a contar mi sueño. Porque acabo de aprender que las cosas que están en mi corazón son inexorables para el resto del mundo. Que si no quiero compartirlas, serás secretos por siempre. 
Serán cosas indudables. No tendrán ningún resultado positivo, porque son cosas intangibles e inexplicables.
Porque son cosas exclusivamente mías. Y nadie excepto yo puede cambiarlas.
Y a veces incluso, ni depende de mí.

Qué bello, sí.




Óscar

jueves, 29 de julio de 2010

Mi amiga Marina es una de esas princesas sin castillo que vagabundean por la vida, aturdidas por la bajada repentina de su lecho de algodones a la realidad más deplorable.
Más que una mujer, es una muñeca rota. Cree firmemente que no vale para nada, y no se equivoca. Aún teniendo los ojos tan claros, lo ve todo muy oscuro. Vive como quiere, y no quiere lo que vive. Siente que lo sabe,  y no sabe lo que quiere.
No sabe estar sola, pero aún entre los brazos más cálidos, ella siempre siente frío.  Quiere a sus amigos, y sin querer les hace daño. Huye desesperada del hoy buscando refugiarse en un mañana, y en el fondo lo que más desea es que ese mañana nunca llegue. Todo en esta vida le da miedo, y no se atreve a no vivirla.
Es una muñeca rota, o contradición en sí misma.
Los borbotones de sangre sobresalen de las tiritas que pega ignorante sobre su corazón para curar sus heridas. Nunca ha querido dejar a otra persona que la sane, y ella no puede. Porque sabe que nadie puede.
Porque la vida es así, salvaje y sin riendas.

Yo odio a Marina. La detesto desde lo más profundo de mi alma. Y si algún día por fin nos vemos a la cara, se lo haré saber.

Marina

martes, 27 de julio de 2010

Mi amigo Óscar es uno de esos nobles sapos que prefieren ser juglares de una princesa imposible a que los bese una buena dama y los convierta en príncipe.

Cuando se sube a su corcel, no hay quien lo baje, hasta que no llega a donde quiere. Sabe lo que piensa, y no piensa lo que dice. Es un hombre de grandes palabras, que a menudo infla tanto que le explotan en las manos. Pero eso nunca le importa.
Cree que con una sonrisa todo se arregla, y no se equivoca. Piensa que puede darme un beso y que a mí no me importe. No sabe que el mundo se mueve porque me mira, y que yo no le miro, porque me muero. Me pide lo que no tengo, y logra que se lo dé.

Todas las noches, desde que le conozco, espero siempre a Óscar en mi balcón.
Se ha propuesto subir a mi torre y no desistirá en maneras de intentarlo. Pero suele cargar mucho peso a sus espaldas, y eso le retrasa en ocasiones. A veces de tan noble, parece tonto.
Pero él, sin dejar de sonreir, dice en silencio que esa es su virtud.
No quiere trepar por mi cabello porque teme hacerme daño. Sabe que es el camino más rápido, pero siempre lo rehusa. Prefiere llorar sangre a verme triste; dejarse la piel entre las hostiles piedras y la intrincada escalada, a que yo sufra.
Pienso que lo sencillo, sencillamente, no le va, desde el día en que se enamoró de mí.
Es uno de esos locos pensadores que no deja de hacer planes e inventar mundos para mí, aunque sabe que no puedo bajar a recogerlos. Aun así, me los manda en pompas de jabón hacia arriba, y aunque muchos no llegan la efímera vida de éstas, él está seguro de que podré verlos en sueños si pienso que existen realmente. Por eso siempre me pide una cosa, que no dude. 

Es el mejor amigo que nunca he tenido, y si alguna vez logra llegar aquí arriba, se lo haré saber.

jueves, 15 de julio de 2010

La ley de la gravedad no existe. Si tú piensas que flotas, y yo pienso que floto, y somos las dos únicas personas sobre la Tierra, flotaremos. Porque pensamos que flotamos, y esa es la realidad. Y la ley de la gravedad, la mentira.
Si 6700 millones de habitantes en el mundo así lo creen conveniente, ésta será la verdad.

Si tan sólo todo el mundo pensase que yo no existo, dejaría de existir.

Invito a la reflexión. Y me gustaría que se me plantease un sólo argumento que no pudiese rebatir. Por favor.

He aquí el asombroso poder de la mente colectiva.
Y lo temiblemente maleable que es el pensamiento individual, corrupto a partir del anterior ente mencionado.


Freedom is the freedom to say that two plus two make four. If that is granted, all else follows.

Cold Pineapple

miércoles, 14 de julio de 2010

Delirio Nº12

Me gustaría saber si realmente, todos esos personajes, son sólo invenciones de los autores, o si realmente se inspiraron en alguien para hacerlos.
Porque si de verdad existió una Julia... me encantaría ser ella. Una Nadia. Una Lulú.
Igual este deseo responde sólo a mis ansias de egocéntica. Pero supongo que a ellas (de ser reales) les resultaría bonito descubrir como un gran hombre captó su esencia para la posteridad. Curioso, poder conocerse a ellas mismas de nuevo desde otro punto de vista.
Sí, me encantaría.

lunes, 12 de julio de 2010

Ella ya sabía que era un hombre extraordinario. Desde el principio. Con sólo las primeras palabras que cruzaron, ¡fíjate!
Y aunque han pasado los años, lo sigue pensando. ¿Sabes?
Ella lo encontraba tan único, tan distinto. Él era un mundo aparte dentro del mundo aparente. Imposible de encasillar en ningún sitio, sólo posible colgarle el cartel de 'Demasiado especial'.
Muchas veces creyó ella que era la única persona que le veía así, pues todos los que le rodeaban no podían apreciar su cegadora luz. Bah, pero eso era porque no le conocían, era obvio.
Así, ella comenzó a sentirse partícipe de lo especial de él, porque era la única que podía asomarse a su interior tranquilamente. Porque era la única que verdaderamente le entendía. Simplemente esa idea ya le hacía sonreír. Pensar, por un momento, que ella pudiese suponer que era este sentimiento recíproco, le proporcionaba un goze cósmico. Que quede este dato como mera explicación para intentar alcanzar el grado de felicidad que le daba tenerle al lado.
Para ser más exactos, su pupila. Así es como ella se sentía. Y como es (en la actualidad) conocido de todos, nada podría reportarle más placer, pues debe su existencia al contínuo aprendizaje y no hay nada que ame más que el saber, en sí mismo. Le encantaba divagar junto a él, o simplemente escucharle, aunque lo que dijese fuera absolutamente banal, para ella siempre, TODO, trascendía. Poder oír sus canciones era todo un privilegio. Leer sus libros, una maravilla. Creo que ni yo, que tan bien la conozco a ella, podría explicar con palabras el sentimiento que la movía en esos días. Es que... era especial. Un sentimiento especial, como él. No era amor, ni era amistad. Tampoco devoción o admiración... ¿Quizás un poco de todo, mezclado? No sé... Y ¡carajo! ella se ríe cada vez que le insinúo ahora que podría ser cariño familiar. Pero bueno, tampoco es para hacerle mucho caso.
La cosa es que tras tres años, sentidos por ella como uña y carne (de él aún no hay dato conocido al respecto), las circunstancias crearon dos jaulas separadas para albergar a nuestros jóvenes pajarillos. No se me ocurre otro símil, estoy espesa, será la edad: Aunque permanecían en la misma habitación (la separación no había sido radical), ya no podían estar juntos, sólo piárse de vez en cuando, porque por supuesto, ya cada uno tenía que atender los asuntos propios de su jaula. En la que ya no estaban juntos. El uno del otro. Pero sí con muchos unos y muchos otros. Es por esto que quizás, nuestra petirroja, ella, no cayó en una profunda tristeza. Pero sí se resintió al ver que mientras ella gorgojeaba para él, él píaba para otros, que no eran ella.
Pero misteriosamente, y sin comerlo ni beberlo, ¡Ale! Él volvió a ser de ella. No es su sentido estricto, sino en lo referente a la atención. Presumible sonrisa en la cara de ella, aunque lo que escuchaba ahora al oírle hablar, no le gustaba. Ya no era ella la que escarvaba en su mente. Directamente, él le regalaba sus vísceras (que no le eran agradables, creo que basta la metáfora. Pero bueno, entre eso y la nada, mejor era eso.
Aunque si hubiese sabido que desencadenaría tal cantidad de nada por una estupidez...
No quiero contártelo, perdóname. Pero ella llora mucho por dentro cuando piensa en esto. Porque afirma estar casi segura de que son los únicos pensamientos cuerdos que le quedan. Pero a su vez, los ve los más descabellados, porque...
No se atrevió a preguntar lo que tanto ansiaba saber. Y recordar que esa simple tontería, una pregunta no hecha, podría haberle ahorrado su demencia posterior, tantas noches de tristeza... haberle perdido... Ay, no sigo. Hasta a mí me entra la cogoja. Pues es como si lo hubiese vivido en carnes.
Tras mucho sufrir y gritar en silencio, ella tomó una determinación. Nunca le iba a volver a negar a él la mano; cuando él la necesitase, allí iba a estar siempre. Como la perra fiel a su amo. Un simple silbido, un gesto, y ella acudiría. Pero mientras tanto, iba a estar tan lejos de él como su roto ¿corazón? Igual no es apropiado... alma, sí, se lo permitiese. Para no sufrir, para no entorpecer. Y en esos tiempos, también para no ser entorpecida... pues acudir a la llamada... le salió muy caro un par de veces. Señor, si es que lo que no le pase a esta niña....

Por eso es que sigue, desde el principio, siendo la perrita faldera que acude al regazo del amo cuando éste la necesita.
Pero ya él la necesita muy pocas veces. Cada vez menos.
Fue algo progresivo. Ya lo hemos dicho antes. Pero sí, cada vez a más. ¿O sería más apropiado decir a menos?
Qué importa ya que sea lo apropiado o no. Ella está loca, es un hecho.
Y... ¿sabes? No creo que podría soportar más noches en las que ella viene y me cuenta sus sueños. En los que él por fin se comporta como ella lo hubiese esperado. O en los que ella hace lo que de verdad le pide el corazón. O en los que él se lo rompe.
Al final me podrá la tristeza, ya verás. Sólo espero mantenerme cuerda, y poder tirar de ella, para que así puedas seguir adelante, Noelia.

Lemon

jueves, 8 de julio de 2010

 La fe es algo curioso.

Aun a sabiendas que no puedes esperar nada, lo ofreces todo. La fe pone cosas inalcanzables e imposibles, probablemente incluso inexistentes, al alcance de la mano. Pero las hace parecer tan reales como el suelo que pisas. Realmente, cuando tienes fe, crees todas esas cosas inverosímiles, aun sin poderlas ver.
Constantemente, tanto la fe como el fiel (la primera a modo de aliciente, el segundo a manera de penitencia), prometen y prometen una y otra vez las mismas cosas, aún bajo sospecha de que aquello que jura y prejura, pueda ser puesto en práctica o cumplido algún día. 
Pero eso no le importa al creyente, porque tiene fe.
(He aquí el punto de inflexión.)
Y tener fe implica no necesitar ninguna razón para creer.  Toda la parafernalia y el despliegue de atractivas promesas y de grandes palabras de la fe, sobran para el fiel, porque este lo hace por pura devoción, y da todo lo mejor de si, sus mejores pensamientos y sentimientos por poder, simplemente, creer. Tampoco las razones para no tener fe podrán convencer al creyente. Porque como ya he dicho anteriormente, la razón no es aplicable al asunto de la fe.
Porque al fin y al cabo, el fiel lo único que quiere, es no sentirse solo, a la hora de afrontar el mundo.
(Amar y ser amado.)
Todo lo demás sobra.

Qué curioso es.
Cambiar fe por amor, y creyente por enamorado. Y creer por estar enamorado.


Probablemente sean los dos sentimientos más interesantes que ocasionalmente albergo en mí.
Dignos de mención. Y tras terminar Toradora, esta idea me ha golpeado más clara que nunca.
Aunque Ryuuji no pueda entender por qué Taiga se marcha, no le importa, porque la ama. Y en el fondo de su corazón Taiga sabría, que no necesitaba ser entendida por Ryuuji, porque con que una sóla persona la comprendiera, estaría bien. Ella misma.
Sólo Dios puede entender sus misterios. Sin embargo, están ahí. Y el fiel sólo se puede limitar o a creer, o a no hacerlo.

Sé que no he conseguido explicar lo que pienso al respecto como me hubiese gustado, y probablemente esto parezca una paranoia del quince. Pero, ¿sabéis? No necesito ser comprendida. Y me sobran todas las razones ahora mismo.
Porque lo único que quiero hacer en este momento, es seguir creyendo.


''...A veces me pregunto, cómo se puede querer y sentir tanto por alguien...''

Capítulo 32. No separes nuestras manos entrelazadas...

viernes, 2 de julio de 2010

¿Sabes Hachi?
Cada uno tiene que cargar con las consecuencias de sus actos.  Siempre lo he creído y siempre lo creeré.
Pero, he llegado a entender que no todo el mundo es lo suficientemente fuerte como para conseguirlo.
¿Será que con el tiempo me he ido ablandando...?






lunes, 28 de junio de 2010

Me parece algo irónico, que de todos los días que llevo intentando una actualización, elija hoy.
Que de todas las cosas que han pasado durante todo este tiempo, que tantas ganas he tenido de contar expresar,
para aliviar mi doloroso sentir  o para manifestar júbilo desmedido, tenga que ser esto lo que voy a poner.

Bueno, la vida tiene una manera curiosa de engañarte
Cuando piensas que todo está yendo bien.
Y la vida tiene maneras curiosas de ayudarte cuando
Piensas que todo te explota en la cara.


miércoles, 9 de junio de 2010

No quiero.
No quiero.
No quiero.
¿No debo?
No, no puedo.

¿Exploto, corro,
o alzo el vuelo?
No puedo. No debo.

Sonríe. Resiste.
De frente.
Se desvanece lentamente.

Llorando. ¡Silencio!
He esperado este momento.
De frente.

¿La verdad? Si la quieres
mírala.
Claridad.
No me esperes mucho más.
Vete ya.
Y deja agonía detrás.

Como siempre. O quizás no.
Y es que lentamente muero
Porque no debo. Y quiero. Y no puedo. 

Root mango

lunes, 24 de mayo de 2010

Say goodbye, as we dance with the devil tonigh.

No soy dueña de nada
mucho menos podría serlo de alguien.
No deberías temer
cuando estrangulo tu sexo,
no pienso darte hijos ni anillos ni promesas.
Toda la tierra que tengo la llevo en los zapatos.
Mi casa es este cuerpo que parece una mujer,
no necesito más paredes y adentro tengo
mucho espacio:
ese desierto negro que tanto te asusta.

____________________________  Miriam Reyes.  

Quizás esta noche si estoy algo más catolíca, dedicaré unas palabras más.
Por ahora, bastará con esta fiel definición de mí

Caramel

domingo, 16 de mayo de 2010

¿De verdad crees que se puede parar?
Si sabes dónde está ese interruptor, apágalo. Porque mi pecho está ardiendo... y temo que este fuego vaya a consumirme entera.

Chocolate

sábado, 8 de mayo de 2010

Porque sois dulces, muy dulces, lo más dulce de mi vida :)

Bien es sabido, y si no, lo hago público ahora, que llevo muchisimo tiempo en busca de las palabras adecuadas para hacer una entrada en honor de dos chicas a las que profeso un cariño especial. Desgraciadamente, aún no las he encontrado. Y eso que ahora sería el momento más adecuado.

Pero bueno, a pesar de todo, lo intentaré.

Siempre me ha asqueado este mundo, y eso no es un misterio para nadie. Odio todo lo que se puede odiar y me declaré ya en su día 'antitodo'. Aunque para resultar más efectiva, a veces me especialice, como aquellos que me coonoces saben, por ejemplo en política o religión. Todo aquello que sea constructo del hombre es depositario de mi más profunda aversión. Y en algunas ocasiones, mis afirmaciones puedes parecer hipócritas, pero tengo buenos argumentos y firmes convicciones con las que combatir esas acusaciones.
Más de una vez me he sentido avergonzada de haber nacido. De pertenecer a la clase humana. Porque creo que somos lo peor que ha podido ocurrirle a este mundo, y lo peor que le ocurre y le ocurrirá jamás. Y no sólo eso, somos además perjudiciales para nosotros mismos. Muchas veces he perdido la fe y la esperanza en la humanidad.

Pero en días como hoy, no puedo más que sonreír. Porque en realidad, confiar en el hombre y luchar por ser mejores, es mi bien más preciado, y me encanta sentirlo papiltando dentro de mí. Y gracias a gente como vosotras, eso es posible.
Nunca podría alcanzar a agradeceos todo lo que hacéis por mi. Siempre veláis por mi bien, celebrando conmigo las victorias, lo mismo que las derrotas. Para todo; desde las veces en las que necesito un hombro para recostarme porque estoy 'pachorring', hasta cuando necesito serio consejo espiritual. Habéis estado ahí desde que tengo uso de razón (y me refiero literalmente, a la adolescencia), como se suele decir, como las estrellas: viéndose cuando es de noche, pero también ahí cuando es de día. Por eso quizás, porque siempre estáis, no os hago el tratamiento especial que se debiera. Ójala pudiera cada día demostraos lo importantes que sois para mí, y trataos como unas reinas. Pero para mi desgracia, soy una persona torpe y despistada, que se deja fácilmente llevar por banalidades y olvida con demasiada frecuencia lo que es realmente trascendental a su existencia. Lo siento de todo corazón.
Pero no sólo es esto.
Nunca podría llegar a expresar ni una milésima parte de lo que siento por vosotras. Ya no es sólo lo que hacéis por mí o como sois conmigo, es los sentimientos que yo os guardo. Podría decir que me habéis enseñado lo que es la amistad; es cierto, pero me quedaría corta. Podría decir que he llegado hasta a sentir amor; pero el amor con frecuencia cae en pasión, y este no es un sentimiento digno de nuestra relación.
Si tuviera que expresarlo, sería un sentimiento 'blanco'. El más puro, el más auténtico; que no puede ser quebrado con un mal momento, o que no puede ser borrado con el paso del tiempo. Simple, imperecedero, maravilloso.

Ana, Pochi, no miento si digo que os quiero más que a mi propia vida. No exagero un ápice si afirmo que sois lo más importante que tengo, porque verdaderamente, para mí, estáis sobre todas las cosas, porque la familia es algo que no se escoge, y los amores vienen y van; y esto hace que lo 'nuestro' sea incomparable al resto.
Y ya, para finalizar, me permitiré una divagación tonta. Ójala (y lo digo porque tal y como concibo esto que voy a poner, no es posible, hoy en dia) y pudiésemos vivir siempre juntas, sólo nosotras tres, aunque con nuestras vidas independientes pero siempre unidas en presencia y compartiendo nuestros días. Es algo que deseo mucho, porque si esto ocurriese así, tendría la certeza de que sería por siempre feliz. ^^

Pero si no es posible en presencia, al menos que sepáis, que en esencia, al menos por mi parte, estaremos siempre siempre juntas.
Que soy vuestra humilde amiga y compañera. Y que aquí me teneís para lo que sea. Que gracias por aguantarme y perdón si no sé dar cariño, el que os mereceis, de forma más espontánea o si no tengo las palabras correctas en el momento adecuado. Sólo soy una mujer, y como persona, erro y tengo mis defectos.
Pero gracias por estar conmigo, y ser parte de mi perfección.

Os quiero muchisimo!


Sé que no me he expresado como pretendía. Bah, son las 2:30, bastante he dado de sí xD

Esta entrada se corresponde a la tarde del 7 de mayo

Crushed Pineapple

Y Alice despertó del sueño.

O simplemente regresó de una realidad a otra, aún no estaba segura. El País de Las Marasvillas no podía haber sido un simple espejismo onírico. Ella había sentido de verdad. Curiosidad, intentando descubrir qué era aquello; frustración, cuando se encontraba perdida; alegría, sobre todo a la hora del té, en ocasiones miedo, cuando pensaba que faltaba poco para que su cabecita dejase de ser sustentada por sus hombros...
Entre otras muchas cosas, por supuesto.

Pero ¿y las personas que allí había conocido? ¿Existían ellas?
Tras pensarlo, concluyó que sí, pues fue una de ellas la que la sacó de golpe de aquel mundo.

Al principio Alice se sintió terriblemente confusa. Sentía como si le hubiesen arrancado un órgano vital, la ilusión. No era la primera vez que esto ocurría, tan desorientada como estaba, fue un golpe crítico a su esperanza. Y de esta forma, entraron la tristeza y la impotencia, y el dolor se hizo el rey del lugar, ocupando el trono del corazón de la muchacha.
Como siempre, volvió a sonar la dulce melodía del cristal haciéndose añicos por el suelo. Todo alrededor suyo se tornaba oscuro. Alice estaba preparada para sumirse en la profunda depresión.

Sólo que esta vez, algo fue distinto. 

Alice miró al suelo, y sonrió timidamente. Lo hizo porque por fin estaba decidida a mirar al frente.
No iba a huir más. No iba a esconderse más. Ya no podía volver a Wonderland; había sido desterrada vilmente de aquel lugar. Pero ella ya no quería volver. Ya había recibido de las esperiencias allí vividas todo lo que necesitaba, había conocido la moraleja.

Tenía que enfrentarse cara a cara a sus problemas. Dejar de evadirlos, y asumir responsabilidades.

Por primera vez en la vida, me da igual si voy a perder o ganar.
No me importa en absoluto el qué pasará.
No voy a volver a dejarme coaccionar por el miedo nunca más. 
Voy a hacer las cosas bien, aunque ya sea tarde.
Pienso enmendar mis errores, y no evadir mis problemas.
Seré sincera de una vez, a todas sus consecuencias.

Y lo que tenga que ser, será.
 





















Esta entrada correspondería a la noche del 4 de Mayo.